¿Cómo empezó todo?
Exactamente no se cuando empezó porque a mi siempre me han atraído mucho los hombres. Ya de niña, con la edad de siete años, andaba loquita por un chaval de mi clase. Un día la profesora decidió ponernos en la misma mesa, las mesas eran hexagonales, pero solo éramos tres con lo que podíamos repartirnos bien el sitio, y yo cada vez que salía de clase juntaba mi silla a la suya y cuando llegaba por la mañana disimulaba y la quitaba rápido. Ese chaval me gusto hasta los 11 años no creáis.
De hecho tuve una experiencia bastante humillante con el a esa edad que la verdad no viene a cuento, pero fue mi primer desengaño amoroso.
Aun así aunque me gustaran los chicos, tenia yo ciertas costumbres algo singulares con mis Barbies, me encantaba hacer que se enrollasen entre si, incluso las ponía a follar juntando sus entrepiernas. Me montaba unas historias lesbicas de la leche.

Pero hubo algo que me tuvo que marcar, cuando tenía unos 7 años aproximadamente, estaba jugando con una prima mía, un poco más pequeña que yo. Jugábamos a papas y mamas, claro yo era el papa que era la mandona y la mayor, y llegaba a casa de trabajar, y por supuesto a lo que yo estaba acostumbrada era ver a mi padre llegar de trabajar y que mi madre le pusiera la comida y después se echara la siesta. Por eso mi improvisada mujer me puso la ficticia comida y después de fingir que comía nos fuimos los dos a la cama a hacer que dormíamos la siesta.
Pero lo que era una inocente siesta se convirtió en un magreo y un restregón grandísimo con mi prima y un morreo de esos infantil pero morreo….estábamos solas por supuesto.
Aquella tarde desde entonces se convirtió en un secreto para las dos y nunca volvimos a hablar de ello. No recuerdo muy bien como empezó ni como acabo pero si recuerdo la excitación sexual del momento como algo parecido o igual a la excitación que tengo en esos momentos ya siendo adulta.
La cosa quedo ahí y nuestro juego no se volvió a repetir. Por supuesto me gustaron más chicos después de mi desengaño y tal…aunque aun no había estado con ninguno.
A la edad de 13 o 14 años se puso muy de moda las fiestas de pijama con las amigas, y lo recuerdo como si fuera ayer como nos tumbamos en el césped de casa de una amiga y nos pusimos a besarnos los cuellos y a acariciarnos los brazos las unas a las otras…todo muy castamente claro…pero mas excitadas que la leche! Yo creo que mas de una se quedo con las ganas de seguir haciendo mas que besarnos en el cuello.
Aunque hay algo que nunca entenderé, después de todas estas experiencias y de por supuesto fijarme inocentemente hasta mis 24 años en todas las mujeres con las excusa de la ropa como no me di cuenta antes de que me gustaban las mujeres.
Contando mi realidad...contenido no recomendable para menores de 18 años